Fecha: 16 de julio de 2026
Sir Basil Henry Liddell Hart fue uno de los pensadores militares más influyentes del siglo XX. En su obra Estrategia, desarrolló el concepto de la aproximación indirecta, basado en evitar el choque frontal contra la principal fortaleza del adversario y buscar, en cambio, su dislocación física, logística, económica y psicológica. Las recientes operaciones de Ucrania contra refinerías, oleoductos, puertos y buques rusos reflejan parte de esta lógica estratégica. ¿Está Ucrania aplicando una versión contemporánea de la aproximación indirecta de Liddell Hart? Lea el análisis completo y exclusivo suscribiéndose a Análisis e Inteligencia.com.
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1. RESUMEN EJECUTIVO
Ucrania está desarrollando una campaña estratégica que presenta una alta correspondencia con la aproximación indirecta formulada por Sir Basil Henry Liddell Hart. En lugar de concentrar todos sus recursos en romper frontalmente las defensas rusas en el Donbás, Kiev busca afectar el sistema que sostiene la capacidad militar rusa: refinerías, depósitos de combustible, estaciones de bombeo, terminales petroleras, puertos, buques tanque, rutas marítimas y centros logísticos.
Se estima, con una probabilidad del 80 % y confianza media-alta, que el propósito principal de esta campaña consiste en producir una dislocación acumulativa del aparato militar y económico ruso, obligando a Moscú a dispersar sus defensas, reducir las exportaciones de derivados, trasladar recursos hacia la protección de la retaguardia y asumir mayores costos para mantener las operaciones en Ucrania.
Sin embargo, todavía no puede afirmarse que Ucrania haya logrado una dislocación estratégica decisiva. Rusia conserva capacidad para reparar instalaciones, redistribuir la producción, aumentar temporalmente las exportaciones de crudo sin procesar y responder mediante ataques contra las ciudades, los puertos y la infraestructura energética ucraniana.
2. ANÁLISIS DE INTELIGENCIA
A. CONCEPTO ESTRATÉGICO
Para Liddell Hart, la aproximación indirecta no consiste simplemente en atacar por un flanco un determinado objetivo militar. Su propósito es colocar al adversario en una posición desfavorable antes de buscar una decisión militar. Esto puede lograrse mediante la alteración de su equilibrio físico, logístico, económico, psicológico o político.
La campaña ucraniana responde a esa lógica porque busca:
a. Evitar una batalla decisiva en condiciones de superioridad material rusa.
b. Extender el campo de batalla miles de kilómetros hacia la retaguardia estratégica enemiga.
c. Atacar los recursos que permiten a Rusia movilizar tropas, vehículos, aeronaves y sistemas logísticos.
d. Dispersar las defensas aéreas rusas entre el frente, Moscú, los Urales, Siberia, Crimea y los puertos del Báltico y del mar Negro.
e. Reducir los ingresos provenientes de la exportación de petróleo y sus derivados.
f. Aumentar el costo político de la guerra para el Kremlin.
g. Aislar progresivamente Crimea y las fuerzas rusas desplegadas en el sur de Ucrania.
Por consiguiente, los ataques no deben analizarse como incidentes independientes, sino como parte integral de una estrategia. En conjunto, forman una campaña contra el sistema energético-logístico ruso.
B. PRINCIPALES ATAQUES CONTRA EL SISTEMA ENERGÉTICO Y MARÍTIMO RUSO
Ucrania ha desarrollado una campaña sostenida contra los componentes que permiten a Rusia producir, transportar y exportar petróleo, combustibles y gas. Las acciones comprenden ataques contra buques petroleros, refinerías, estaciones de bombeo, oleoductos, puertos y terminales de exportación.
En el ámbito marítimo, Ucrania afirmó que, el 16 de julio de 2026, atacó once embarcaciones rusas en los mares Negro y de Azov, entre ellas cinco petroleros, un buque gasero, tres cargueros y dos remolcadores. El 8 de julio declaró haber alcanzado nueve petroleros en el mar de Azov; Rusia confirmó daños en dos buques tanque vacíos. También fue reportado el ataque contra el petrolero Yasa Polaris, empleado para transportar crudo del Consorcio del Oleoducto del Caspio.
El 10 de julio, el mando ucraniano sostuvo que diez petroleros habían sido alcanzados y que cerca de cincuenta embarcaciones vinculadas al transporte de combustible resultaron dañadas durante cinco días. Estas operaciones obligaron temporalmente a Rusia a restringir la navegación por el canal que conecta el río Don con el mar de Azov.
Los ataques contra embarcaciones buscan reducir la capacidad de transporte, aumentar los costos de los seguros, interrumpir los movimientos logísticos, congestionar los puertos y obligar a Rusia a destinar mayores recursos a la protección de sus rutas marítimas. No es necesario hundir numerosos buques para alterar el funcionamiento de una vía comercial.
En cuanto a las refinerías, Ucrania atacó, el 6 de julio, la instalación de Omsk, la mayor de Rusia, situada a unos 2.700 kilómetros del territorio ucraniano. La refinería de Moscú fue atacada dos veces durante junio y podría permanecer fuera de servicio durante varios meses. Saratov suspendió el procesamiento después del ataque del 9 de julio, mientras que Syzran detuvo sus operaciones tras sufrir daños el 12 de julio.
El complejo petroquímico de Salavat y la refinería de Afipsky fueron atacados el 14 de julio. También se registraron acciones contra las instalaciones de Ilsky, NORSI, Yaroslavl, Ufa, TANECO, Kuibyshev, Slavyansk y Tuapse, algunas de ellas atacadas repetidamente después de reparaciones parciales.
La selección de refinerías pretende afectar la producción de gasolina, diésel, combustible de aviación y otros derivados indispensables para las Fuerzas Armadas, el transporte civil y la industria rusa. Rusia puede mantener la extracción de petróleo crudo, pero la pérdida de capacidad de refinación genera escasez regional y obliga a redistribuir la producción disponible.
Ucrania también ha atacado estaciones de bombeo y nodos vinculados a los oleoductos rusos. En febrero de 2026 fue alcanzada una estación asociada al oleoducto Druzhba, lo que llevó a Transneft a reducir temporalmente la entrada de crudo a su sistema. La estación de Unecha había sido atacada repetidamente desde 2025, ocasionando interrupciones en los suministros hacia Hungría y Eslovaquia.
Asimismo, fueron atacadas las instalaciones de Tikhoretsk, en Krasnodar; una estación que abastece la terminal de Primorsk y las refinerías de Moscú, Yaroslavl y Kirishi; y una estación de productos petroleros en Bashkortostán. También fue atacada Krasnodarskaya, vinculada al gasoducto Blue Stream hacia Turquía.
Finalmente, los puertos de Ust-Luga, Vysotsk, Primorsk, Novorossiysk, Temryuk y San Petersburgo han sido objeto de ataques. Estas terminales son fundamentales para las exportaciones rusas de petróleo, diésel y otros productos energéticos.
La campaña contra los puertos complementa los ataques contra buques, refinerías y oleoductos. Aunque Rusia mantenga la extracción, necesita estaciones de bombeo, depósitos, muelles, remolcadores, canales navegables y petroleros operativos para trasladar los productos al mercado internacional.
En conjunto, las acciones ucranianas no constituyen ataques aislados, sino una campaña integrada contra el sistema energético-logístico ruso, destinada a reducir los ingresos, afectar el abastecimiento, dispersar las defensas antiaéreas y trasladar los costos de la guerra hacia la retaguardia estratégica de Rusia.
C. EFECTOS ESTRATÉGICOS
a. Efecto militar
La reducción de gasolina, diésel y combustible de aviación puede afectar el transporte de tropas, la movilidad de vehículos blindados, el abastecimiento logístico y las operaciones aéreas. No obstante, Rusia probablemente dará prioridad absoluta al consumo militar, trasladando la mayor parte del impacto hacia la población civil, la agricultura y las actividades industriales.
b. Efecto económico
Para el 10 de julio, cálculos de Reuters situaban la producción rusa de gasolina alrededor del 65 % de su capacidad, mientras varias regiones experimentaban escasez. Rusia había restringido las exportaciones de diésel para proteger el suministro interno.
Sin embargo, la pérdida de capacidad de refinación no elimina automáticamente los ingresos rusos. Moscú puede compensarla parcialmente mediante la exportación de mayores cantidades de petróleo crudo, en lugar de productos refinados. Durante junio aumentaron las exportaciones de crudo, aunque disminuyeron las exportaciones de productos petroleros.
c. Efecto defensivo
Rusia debe proteger simultáneamente centenares de instalaciones distribuidas desde el mar Negro hasta Siberia. Esto obliga a dispersar radares, sistemas antiaéreos, medios de guerra electrónica, patrullas y unidades de seguridad que podrían emplearse en el frente.
d. Efecto psicológico y político
Los ataques demuestran a la población y a las élites rusas que la profundidad territorial ya no garantiza seguridad. El ataque contra la refinería de Moscú posee un especial valor psicológico porque traslada visualmente la guerra hacia la capital.
No obstante, existe un efecto contrario: fuentes cercanas al Kremlin indicaron que los ataques ucranianos también podrían reforzar la determinación de Vladimir Putin de continuar la guerra, en lugar de obligarlo a negociar.
D. LIMITACIONES Y RIESGOS
La campaña presenta cuatro limitaciones principales:
a. Primera: Rusia posee una infraestructura energética extensa, redundante y geográficamente dispersa. Un solo ataque rara vez produce efectos permanentes.
b. Segunda: los daños deben repetirse para impedir la recuperación de las instalaciones. Esto consume drones, inteligencia, planificación y capacidad de penetración.
c. Tercera: los ataques contra petroleros pueden provocar derrames, daños a buques de terceros países y controversias jurídicas o diplomáticas.
d. Cuarta: Rusia puede responder intensificando los ataques contra los puertos, la generación eléctrica, las redes ferroviarias y las ciudades ucranianas. Los ataques rusos ya han reducido aproximadamente en un tercio la capacidad ucraniana para exportar granos por el mar Negro.
3. CONCLUSIONES
PRIMERO: Las operaciones ucranianas constituyen una aplicación contemporánea y parcial de la aproximación indirecta de Liddell Hart. Kiev evita apostar exclusivamente por una ruptura frontal y dirige una parte creciente de su capacidad hacia los elementos que sostienen el esfuerzo bélico ruso.
SEGUNDO: Los ataques contra petroleros, refinerías, oleoductos, estaciones de bombeo, depósitos y puertos forman una campaña integrada cuyo propósito es reducir la movilidad militar, afectar los ingresos, dispersar las defensas y trasladar la guerra hacia la retaguardia rusa.
TERCERO: La estrategia está produciendo daños económicos y logísticos reales, pero todavía no ha quebrado la capacidad rusa para continuar la guerra. Su éxito dependerá de la persistencia de los ataques, de la dificultad rusa para reparar los daños y de la capacidad ucraniana para convertir la dislocación económica en ventajas concretas en el frente o en la negociación política.
4. PRONÓSTICOS O PROGNOSIS
Existe una probabilidad alta, estimada en un 75 %, de que Ucrania mantenga, durante los próximos 60 a 90 días, una campaña sostenida contra refinerías, puertos, estaciones de bombeo y embarcaciones vinculadas al transporte de combustibles.
Existe una probabilidad media, estimada en un 45 %, de que los ataques provoquen restricciones nacionales más severas al consumo o a la exportación de combustibles en Rusia antes del 30 de septiembre de 2026.
Existe una probabilidad baja-media, estimada en un 30 %, de que la campaña energética, por sí sola, obligue al Kremlin a modificar sus objetivos políticos o a aceptar un alto el fuego. La presión económica probablemente necesitaría combinarse con el estancamiento militar, mayores sanciones, dificultades presupuestarias y divisiones dentro de la élite rusa.






